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LA NATURALEZA DE LA HIPNOSIS

Se ha postulado que la hipnosis es una condición de alistamiento emocional durante la cual pueden inducirse alteraciones a la facultad de percepción. Otro punto de vista, la califica como “un estado de alteración del organismo, producido originalmente y en las sucesivas ocasiones por la repetición de estímulos en los cuales la sugestión es más activa que lo corriente”.

Esta definición es más descriptiva que explicitaría. Ha sido también descrita como “una disociación del consciente de los eventos sensoriales y aun estrictamente nerviosos que se están desarrollando en ese instante”. Si bien esto es parcialmente cierto, no nos ayuda a comprender la naturaleza íntima de la hipnosis. La disociación caracteriza no sólo a la hipnosis sino a otros estados de alteración de la realidad, como los sueños, estados hipnagógicos, “espejismos” ensoñaciones, la despersonalización observada en muchos tipos de ceremonias religiosas y otros muchos fenómenos mentales.

Otra de las explicaciones de la naturaleza de la hipnosis la califica no como un “estado de ánimo”, sino como una “abstracción descriptiva” aludiendo a una cantidad de procesos que se interrelacionan e imbrican. Es mi creencia que la motivación adecuada induce una actitud o disposición mental favorable; que la hipnosis se produce sobre la base de la desviación intencional, por parte del operador, de la atención, la credulidad y la expectación, todas ellas catalizadas por la imaginación.

En la práctica actual, la hipnosis resulta de una reestructuración de las relaciones entre percepciones y objetos. Esto implica una reorganización de lo que el sujeto acepta como realidad. Las dimensiones de la realidad, cuando ésta es alterada, dependen del juego recíproco de las fuerzas psicofisiológicas entre el sujeto y el hipnotizador. Sin embargo, en la respuesta a la alteración del sensorio, el estado hipnótico no debe ser confundido con los procesos complejos que se presentan en el comportamiento hipnótico.  Puede así llegarse a la conclusión de que, cuando una sugestión se repite reiteradamente, esto conduce a un reflejo condicionado, el cual a su vez depende de procesos o asociaciones de procesos corticales previas. Los efectos de los reflejos condicionados tienen mucho en común con el condicionamiento hipnótico.

El condicionamiento por la sugestión y/o la hipnosis se ha disfrazado como una multitud de técnicas medicinales desde tiempo inmemorial y se basa principalmente en la desviación de la atención. Esta circunstancia, en lo que se refiere a la hipnosis, se discutirá más adelante de manera exhaustiva.

La desviación intencional de la atención es simplemente una maniobra divisionista, o “cortina de humo” para obscurecer el hecho de que la sugestión es utilizada de un modo u otro para influir sobre el individuo. El ritual de una hipnótica corriente utiliza plenamente la desviación de la atención; el operador “contrabandea” sugestiones cuando el sujeto menos las espera.

Por ejemplo, durante la inducción, se fija la atención del sujeto sobre sus párpados mediante la frase “sus párpados se están haciendo muy, muy pesados”. Si realmente sucede esto, el sujeto se halla preparado para creer otras sugestiones que atribuye a los “poderes” del operador. El sujeto no ha percibido que la pesa de los párpados había sido provocada en realidad por la posición constante, fatigosa, de los ojos mirando hacia el techo. Más aún, cree que su fatiga ocular resultó de la sugestión de pesadez evocada por el operador.

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